En este nuevo artículo que me dispongo a escribir, quiero
trasmitir tanto la iniciativa de animar a leer, como de que esta acción, sea
divertida.
En un futuro no muy lejano, cuando yo sea la profe, no solo
tendré que llevar a cabo la labor de enseñar y educar, sino de crear en ellos
unos hábitos con los que puedan cultivar y explorar conocimientos más
abstractos, extraer conclusiones, ser objetivos y críticos.
Hoy en día, la mayoría de los niños, no leen o lo hacen por
obligación. La culpa de ello es que se les obligue a leer, que las lecturas
sean aburridas y monótonas, que se lea solamente por rellenar una ficha técnica
y entregarla para aprobar… Soy consciente de que el horario escolar es muy
reducido y por tanto no hay horas para trabajar la lectura, pero en el sistema
escolar debería haber una asignatura complementaria a lengua para que los niños
cultivasen el placer de leer, leer por diversión, por entretenimiento, que sean
lecturas que ellos mismos hayan elegido…
Otro tipo de actividades para animar la lectura es mediante
la interacción de elementos de otras asignaturas a la literatura infantil. Por
ejemplo, asignar un instrumento musical a cada personaje de la historia y que
el niño lo haga sonar cuando el narrador anuncie la entrada en escena de dicho
personaje. Una buena forma de llevarlo a cabo, es colocarse todos en círculo,
de manera que nos veamos las caras y podamos representar con los instrumentos
lo que se cuenta.
Curiosamente, en mis prácticas, en la clase de 4º
concretamente, me encontré con un niño que leía por aprender, leía con la
intención de aprender cosas nuevas, materia que se da en un bachillerato.
Flipada me halle cuando sin venir a cuento, explicó a toda la clase como se
formaba una aurora boreal (polar), con tecnicismos, con detalles, con
nomenclaturas y con datos reales. Yo que
sé de lo que estaba hablando, pues tengo media carrera de química, me estaba
quedando anonadada. Mire a la profe y me dijo, “no me pilla de sorpresa Gemma, ve acostumbrándote por qué no va a ser
ni la primera ni la última vez que intervenga en clase”. Ahí se quedo todo,
la clase siguió y yo me fui a mi casa súper asombrada. Días más tarde, estando
en clase de conocimiento del medio, supe porque ese niño sabía tanto. Mientras
que la profesora explicaba, él ni corto ni perezoso, saco el libro “Ciencia alucinante”
y se puso a leer. Este libro pertenece al volumen de la popular colección “El
juego de la ciencia”, una serie de libros dirigidos a los niños que ya han
alcanzado un nivel aceptable de lectura comprensiva, a partir de los 10 años.
En esta obra, preguntas como: “¿Sabías que en la Tierra caen cien rayos por
segundo?”, “¿Sabías que las pilas se inventaron al diseccionar una rana
muerta?”, “¿Sabías que el hilo de una telaraña es más resistente que el
acero?...” ¿Qué pasaba? Que lo que sus demás compañeros estaban aprendiendo, él
ya lo sabía. La profe, por supuesto, le regaño.
Era un niño que desde
muy pequeño en su casa le habían inculcado la lectura como un hábito de vida
saludable, como es comer, asearse… Este
niño, lee en su casa todo libro interesante que se le pone por delante, ya sea
de adultos o de jóvenes; y en cuanto a libros interesantes no me refiero a una
novela, sino a libros puramente manuales.
Lo que yo quiero hacer con mis futuros alumnos es exactamente
igual, crear un hábito. Sin el pilar fundamental, los padres en este caso,
llevarlo a cabo será un trabajo complicado. Para ello, las estrategias que
tengo en mente, aparte de que sean ellos mismos los que elijan los libros que
quieran leer, es la lectura de libros interactivos. Hoy en día, lo que se lleva
son las tablets y los ordenadores ¿no? Pues vamos a sacarles partido.
Mi idea es crear lectura interactiva, interesante, divertida…
Es verdad, que para que esto funcione, es un tema que se
debería llevar a nivel del colegio, es decir, se debería implantar desde
infantil, hasta primaria. Para que se siga un ritmo y un hábito desde pequeños.
Para concluir, quiero decir que esto no es meramente un
artículo, sino un futuro proyecto que quiero llevar a cabo en el aula cuando
ejerza de maestra; pues es un tema que me interesa y me preocupa mucho. Ya que
en la base de un buen aprendizaje esta la lectura, como me pudo demostrar mi
alumno, del cual siempre me acordaré de él, y del que cabe destacar que tenía
una excelente ortografía, fruto de sus lecturas.
Quiero disfrutar enseñándoles a ellos y disfrutar de que disfruten
leyendo.
Bien. De lo que te comentaba en el intento anterior, te ha faltado plantear, explicar y comentar las actividades para antes, durante y después de la lectura y qué sentido tienen.
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