viernes, 24 de enero de 2014

Articulo II. Textos folclóricos. Selección y adaptación. Correción

La literatura folclórica no tiene autor, ha sido creada por el paso del tiempo y todas aquellas personas que la han ido transmitiendo oralmente en algún momento. Estas historias presentan multitud de variantes en distintos lugares y en distintos siglos. Un ejemplo muy conocido por todos es el cuento de caperucita roja, pues este empezó siendo un cuento real y con el paso del tiempo se ha ido incluyendo cosas que han formado el cuento final.

Los textos folclóricos son textos del pueblo, no son textos cultos. El folclore es el hermano pequeño de la literatura. Al ser algo popular refleja las costumbres del pueblo pero también sus miedos, sus deseos, las cosas intrascendentes de los pueblos, los cotilleos…

No son textos infantiles. Son textos que se transmitían al calor de la lumbre, cotilleos que se oían en el pueblo, y que entretenía en el tiempo que no había nada que hacer, por eso se llamaron textos del hogar.

El protagonista siempre es un niño o niña que pasa a ser adulto, convirtiéndose en un hombre o una mujer, que pasa a la vida adulta a través del matrimonio; esto simboliza que tú formas tu propio núcleo familiar dónde vas a criar a tus hijos, los cuales van a crecer y van a pasar a la vida adulta, siguiendo el ciclo de la vida.

La literatura folclórica abarca los tres grandes géneros literarios.
  • ·         Teatro folclórico infantil

En este género hay que diferenciar el texto de la representación. Los textos teatrales folclóricos no existen, pues una obra de teatro no se puede transmitir oralmente; pero si existen las representaciones folclóricas, que pueden ser de tres tipos:

1.       Representaciones religiosas, o de carácter religioso. Como son las  representaciones de Navidad.
2.       Representaciones dramáticas, mediante las representaciones festivas. Como es la fiesta de la matanza.                             
3.       Cómicos de la legua, personas que no tenían otra forma de ganarse la vida y se asociaban entre ellos, e iban moviéndose por los pueblos en fiestas, haciendo representaciones teatrales, y al final pasando la gorra para que diesen donativo. Estos no tenían ningún conocimiento académico, pues casi todos eran analfabetos y por ello improvisaban.  

Estos cómicos de la lengua también tenían obras para niños, con el nombre: Títeres de Cachiporra, una de las pocas representaciones folclóricas que todavía existen. Se representaban con marionetas de mano, que eran más características de los pobres, mucho más fáciles de hacer y de fabricar. Todos tenían el mismo argumento. La habilidad del actor para interactuar con el público es lo que le da el éxito a la obra.

  • ·         La poesía folclórica

La poesía folclórica va de boca en boca y es una poesía hecha para niños, pues las canciones que nos cantaban nuestras madres para dormirnos, la mayoría, son conocidas como poesía folclórica.

También existe una poesía folclórica de adultos, de carácter amoroso. Las coplillas, las cancioncillas de amor, normalmente asociadas a música, fueron las primeras cantigas de pueblo. Muy conocidas hoy en día son los típicos villancicos de Navidad, las canciones típicas de pueblos o regiones como las Jotas…

La mayoría de las poesías, están ligadas a la música, a las actividades lúdicas o juegos. En clase son muy útiles para explicar juegos a los niños o a la vez que le cuentas el cuento, le cuentas la historia, ellos también se divierten jugando y cantando.

Ejemplos de esto sería:
Una canción que a la vez que sirve para contar una historia, los niños pueden intervenir cantando la coletilla “Que tururú, que tururú” al final de cada estrofa.

Y un ejemplo de juego mezclado con los versos folclóricos es el de los “peleles” tradición de pueblos de la provincia de Cuenca.

  • ·         Los cuentos folclóricos

Los cuentos folclóricos son narraciones anónimas, breves, de origen remoto y transmisión oral, característica que ha dado lugar a que existan diferentes versiones sobre el mismo tema. Suelen conjugar valores folclóricos, tradiciones y costumbres, con una finalidad didáctica y moralizante. 

Se subdividen en los cuentos de hadas, llamados también maravillosos o de fantasía, como La Bella durmiente; Cenicienta… Los cuentos de animales, como La ratita presumida; Los tres cerditos… Y los cuentos de costumbres, entre los que se incluyen los cuentos de tontos y los de miedo, como Juan sin miedo; Garbancito; La casita de chocolate…
  • ·         Los grandes recopiladores

Vamos hablar principalmente de Charles Perrault, y los Hermanos Grimm.

Perrault era un pedagogo, una persona muy religiosa y moral. Perrault tenía varios hijos, y  varias esposas. Para criar a los niños en esa época se contrataba a las nodrizas (amas de cría) que daban de mamar a los hijos de los cortesanos, les cuidaban, les contaba cuentos... Y es entonces cuando Perrault empieza a interesarse por los cuentos. Este interés surge por dos razones:
1º Porque al rey le gustaba que le entretuvieran, y como al caer la noche no había asuntos de estado, pedía que le contaran cuentos.
2º Porque Perrault, también escuchaba esas historias y también las que la nodriza contaba a sus hijos; lo que le hizo interesar por las historias breves, y de ahí le empezaron a llamar la atención las historias del pueblo, las folclóricas, porque nadie se había atrevido a contar esas historias en el Palacio.
Así comienza a escribir cuentos y adaptarlos. Ninguna historia era inventada por él, todas eran historias sacadas de la tradición, pero todas ellas están adaptadas con la intención de que estos cuentos tuvieran un carácter moral y didáctico, hasta el punto de que incluyó moralejas al final de todas las historias, creadas por él y en verso. Algunas de las historias tan conocidas son  Cenicienta, Caperucita Roja, El gato con botas o Pulgarcito.
El cuento de Caperucita Roja, Perrault lo escribe con la finalidad moral de prevenir a las jovencitas de que los “lobos” son más listos que ellas. Y que tienen que tener cuidado sobre todo de los lobos melosos y sobones que son los más peligrosos.
Perrault lo que buscaba era impacto. Recogió los cuentos, los adaptó y los publicó con el objetivo de moralizar a la corte del rey.
En esta época, además, hay otros autores que también se dedican a hacer lo mismo que Perrault, como Madame Leprince de Beaumon, que posteriormente a Perrault apareció el cuento de La Bella y la Bestia.
Los Hnos. Grimm eran filólogos y alemanes,  y entre las obras que hacían estaba el diccionario de alemán. Estos, pidieron por carta a conocidos y amigos que les escribiesen historias folclóricas que se contaban por distintas zonas de Alemania. Ellos hicieron la recogida, corrigieron los errores gramaticales y completaron lo que poco que faltaba asemejándose a lo que la historia contaba. Ellos pensaban que los cuentos recogidos eran propios alemanes, pero aparecían cuentos como Caperucita Roja o la Cenicienta que habían sido recogidos un siglo antes por Perrault y Lepince de Beaumon. Por tanto, no se sabe de dónde vienen los cuentos, no hay límites nacionales.  
Los libros se pusieron de moda, se hicieron famosos entre los maestros,  filólogos y los jóvenes; lo cual  fue un problema porque la editorial que llevaba a cabo las ediciones, recibió un montón de cartas con quejas ya que lo que estaban leyendo aparecían cosas no apropiadas para niños (sexo, violencia, canibalismo, incesto…). Lo que hizo que las editoriales pidieran a los Hnos. Grimm que los cuentos fueran un poco menos controvertidos y no hubiera tantas quejas. Al principio dijeron que no, que ese libro no estaba destinado a que lo leyesen jóvenes, sino que estaba destinado a salvaguardar la tradición cultural. Al final los convencieron e hicieron las adaptaciones mínimas para que esos textos no tuvieran problemas al salir a la calle.
A partir de la 3ª edición de los Hnos. Grimm los cuentos “están censurados”. También incluyeron algún final que salvaban a los protagonistas.

Con todo lo que sabemos y todo lo que hemos aprendido en este bloque, podemos llevar a cabo actividades en el aula, como puede ser la adaptación de cuentos que ellos conocen y que son muy populares entre los niños; para luego hacer comparaciones entre ellos y sentirnos autores. Son actividades que se pueden hacer oralmente, pues de eso se trata, contar cuentos populares y que pasen de boca en boca de unos a otros.

También es importante, que nosotros como futuros profesores, conozcamos cómo ha evolucionado toda la tradición del folclore, para poder utilizarla dentro del aula. Es un buen recurso, utilizar la adaptación de un cuento que les haya contado o que ya conozcan, como por ejemplo Blancanieves, sin olvidarnos y teniendo en cuenta  las necesidades de los alumnos de nuestra clase. Adaptarlo es muy sencillo. Podemos cambiar al protagonista de aspecto, transformarlo en animal, en un objeto, etc.; cambiar el tiempo en el que transcurre la historia, adecuar el entorno, e incluso el final también se puede cambiar, porque lo importante es que el protagonista haya pasado por todas las experiencias que son comunes en la trama de los cuentos infantiles y siga el esqueleto que lo forma.

Además, todos estos textos nos proporcionan personajes, situaciones e intrigas argumentadas que podemos usar en clase para hacer títeres de cachiporra y así enseñarles otros de los géneros que componen los textos folclóricos, el teatro infantil.

Con respecto a la poesía, podríamos hacer lecturas en clase amenizadas con música, para seguir la tradición popular; aprender y recitar algunos versos, pero haciéndolo en grupo recreando un ambiente festivo.

En mi opinión trasmitir el folclore a los más pequeños es muy importante, ya que se trasmite la sabiduría y las tradiciones desde hace mucho tiempo y que cada generación se van mas enriquecidas por el pensamiento y la sociedad del momento. Si cada profesor fuese capaz de trasmitir los conocimientos a través del folclore, sería una forma sencilla y divertida de aprender. Un ejemplo de llevar esto a cabo, seria utilizando la literatura folclórica en verso añadiéndole un ritmo (música) y una especie de coletilla que los niños pudiesen repetir a lo largo de todo el verso para ser así participes de la historia.

Aquí os dejo algunos links que te servirán de ayuda cuando lleves el folclore a clase:

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