La literatura folclórica no tiene autor, ha sido creada por
el paso del tiempo y todas aquellas personas que la han ido transmitiendo
oralmente en algún momento. Estas historias presentan multitud de variantes en
distintos lugares y en distintos siglos. Un ejemplo muy conocido por todos es el
cuento de caperucita roja, pues este empezó siendo un cuento real y con el paso
del tiempo se ha ido incluyendo cosas que han formado el cuento final.
Los textos folclóricos son textos del pueblo, no son textos
cultos. El folclore es el hermano pequeño de la literatura. Al ser algo popular
refleja las costumbres del pueblo pero también sus miedos, sus deseos, las
cosas intrascendentes de los pueblos, los cotilleos…
No son textos infantiles. Son textos que se transmitían al calor
de la lumbre, cotilleos que se oían en el pueblo, y que entretenía en el tiempo
que no había nada que hacer, por eso se llamaron textos del hogar.
El protagonista siempre es un niño o niña que pasa a ser
adulto, convirtiéndose en un hombre o una mujer, que pasa a la vida adulta a
través del matrimonio; esto simboliza que tú formas tu propio núcleo familiar
dónde vas a criar a tus hijos, los cuales van a crecer y van a pasar a la vida
adulta, siguiendo el ciclo de la vida.
La literatura folclórica abarca los tres grandes géneros
literarios.
- · Teatro folclórico infantil
En este género hay que diferenciar el texto de la
representación. Los textos teatrales folclóricos no existen, pues una obra de
teatro no se puede transmitir oralmente; pero si existen las representaciones
folclóricas, que pueden ser de tres tipos:
1. Representaciones religiosas, o de
carácter religioso. Como son las
representaciones de Navidad.
2. Representaciones dramáticas, mediante
las representaciones festivas. Como es la fiesta de la matanza.
3. Cómicos de la legua, personas que no
tenían otra forma de ganarse la vida y se asociaban entre ellos, e iban
moviéndose por los pueblos en fiestas, haciendo representaciones teatrales, y
al final pasando la gorra para que diesen donativo. Estos no tenían ningún
conocimiento académico, pues casi todos eran analfabetos y por ello
improvisaban.
Estos cómicos de la lengua también tenían obras para niños,
con el nombre: Títeres de Cachiporra, una de las pocas representaciones
folclóricas que todavía existen. Se representaban con marionetas de mano, que
eran más características de los pobres, mucho más fáciles de hacer y de
fabricar. Todos tenían el mismo argumento. La habilidad del actor para
interactuar con el público es lo que le da el éxito a la obra.
- · La poesía folclórica
La poesía folclórica va de boca en boca y es una poesía hecha
para niños, pues las canciones que nos cantaban nuestras madres para dormirnos,
la mayoría, son conocidas como poesía folclórica.
También existe una poesía folclórica de adultos, de carácter
amoroso. Las coplillas, las cancioncillas de amor, normalmente asociadas a
música, fueron las primeras cantigas de pueblo. Muy conocidas hoy en día son
los típicos villancicos de Navidad, las canciones típicas de pueblos o regiones
como las Jotas…
La mayoría de las poesías, están ligadas a la música, a las
actividades lúdicas o juegos. En clase son muy útiles para explicar juegos a
los niños o a la vez que le cuentas el cuento, le cuentas la historia, ellos también
se divierten jugando y cantando.
Ejemplos de esto sería:
Una canción que a la vez que sirve para contar una historia,
los niños pueden intervenir cantando la coletilla “Que tururú, que tururú” al
final de cada estrofa.
Y un ejemplo de juego mezclado con los versos folclóricos es
el de los “peleles” tradición de pueblos de la provincia de Cuenca.
- · Los cuentos folclóricos
Los cuentos folclóricos son narraciones anónimas, breves, de
origen remoto y transmisión oral, característica que ha dado lugar a que
existan diferentes versiones sobre el mismo tema. Suelen conjugar valores
folclóricos, tradiciones y costumbres, con una finalidad didáctica y
moralizante.
Se subdividen en los cuentos de hadas, llamados también
maravillosos o de fantasía, como La Bella durmiente; Cenicienta… Los cuentos de
animales, como La ratita presumida; Los tres cerditos… Y los cuentos de
costumbres, entre los que se incluyen los cuentos de tontos y los de miedo,
como Juan sin miedo; Garbancito; La casita de chocolate…
- · Los grandes recopiladores
Vamos hablar principalmente
de Charles Perrault, y los Hermanos Grimm.
Perrault era un pedagogo,
una persona muy religiosa y moral. Perrault tenía varios hijos, y varias esposas. Para criar a los niños en esa
época se contrataba a las nodrizas (amas de cría) que daban de mamar a los
hijos de los cortesanos, les cuidaban, les contaba cuentos... Y es entonces
cuando Perrault empieza a interesarse por los cuentos. Este interés surge por
dos razones:
1º Porque al rey le gustaba que le entretuvieran, y como al caer la
noche no había asuntos de estado, pedía que le contaran cuentos.
2º Porque Perrault, también escuchaba esas historias y también las que
la nodriza contaba a sus hijos; lo que le hizo interesar por las historias
breves, y de ahí le empezaron a llamar la atención las historias del pueblo,
las folclóricas, porque nadie se había atrevido a contar esas historias en el
Palacio.
Así comienza a escribir
cuentos y adaptarlos. Ninguna historia era inventada por él, todas eran
historias sacadas de la tradición, pero todas ellas están adaptadas con la
intención de que estos cuentos tuvieran un carácter moral y didáctico, hasta el
punto de que incluyó moralejas al final de todas las historias, creadas por él
y en verso. Algunas de las historias tan conocidas son Cenicienta, Caperucita Roja, El gato con botas
o Pulgarcito.
El cuento de Caperucita
Roja, Perrault lo escribe con la finalidad moral de prevenir a las jovencitas
de que los “lobos” son más listos que ellas. Y que tienen que tener cuidado
sobre todo de los lobos melosos y sobones que son los más peligrosos.
Perrault lo que buscaba era
impacto. Recogió los cuentos, los adaptó y los publicó con el objetivo de moralizar
a la corte del rey.
En esta época, además, hay
otros autores que también se dedican a hacer lo mismo que Perrault, como Madame
Leprince de Beaumon, que posteriormente a Perrault apareció el cuento de La
Bella y la Bestia.
Los Hnos. Grimm eran
filólogos y alemanes, y entre las obras
que hacían estaba el diccionario de alemán. Estos, pidieron por carta a
conocidos y amigos que les escribiesen historias folclóricas que se contaban
por distintas zonas de Alemania. Ellos hicieron la recogida, corrigieron los
errores gramaticales y completaron lo que poco que faltaba asemejándose a lo
que la historia contaba. Ellos pensaban que los cuentos recogidos eran propios
alemanes, pero aparecían cuentos como Caperucita Roja o la Cenicienta que
habían sido recogidos un siglo antes por Perrault y Lepince de Beaumon. Por
tanto, no se sabe de dónde vienen los cuentos, no hay límites nacionales.
Los libros se pusieron de
moda, se hicieron famosos entre los maestros, filólogos y los jóvenes; lo cual fue un problema porque la editorial que
llevaba a cabo las ediciones, recibió un montón de cartas con quejas ya que lo
que estaban leyendo aparecían cosas no apropiadas para niños (sexo, violencia,
canibalismo, incesto…). Lo que hizo que las editoriales pidieran a los Hnos.
Grimm que los cuentos fueran un poco menos controvertidos y no hubiera tantas
quejas. Al principio dijeron que no, que ese libro no estaba destinado a que lo
leyesen jóvenes, sino que estaba destinado a salvaguardar la tradición cultural.
Al final los convencieron e hicieron las adaptaciones mínimas para que esos
textos no tuvieran problemas al salir a la calle.
A partir de la 3ª edición de
los Hnos. Grimm los cuentos “están censurados”. También incluyeron algún final
que salvaban a los protagonistas.
Con todo lo que sabemos y todo lo que hemos aprendido en este
bloque, podemos llevar a cabo actividades en el aula, como puede ser la
adaptación de cuentos que ellos conocen y que son muy populares entre los
niños; para luego hacer comparaciones entre ellos y sentirnos autores. Son
actividades que se pueden hacer oralmente, pues de eso se trata, contar cuentos
populares y que pasen de boca en boca de unos a otros.
También es importante, que nosotros como futuros profesores,
conozcamos cómo ha evolucionado toda la tradición del folclore, para poder
utilizarla dentro del aula. Es un buen recurso, utilizar la adaptación de un
cuento que les haya contado o que ya conozcan, como por ejemplo Blancanieves,
sin olvidarnos y teniendo en cuenta las
necesidades de los alumnos de nuestra clase. Adaptarlo es muy sencillo. Podemos
cambiar al protagonista de aspecto, transformarlo en animal, en un objeto,
etc.; cambiar el tiempo en el que transcurre la historia, adecuar el entorno, e
incluso el final también se puede cambiar, porque lo importante es que el
protagonista haya pasado por todas las experiencias que son comunes en la trama
de los cuentos infantiles y siga el esqueleto que lo forma.
Además, todos estos textos nos proporcionan personajes, situaciones
e intrigas argumentadas que podemos usar en clase para hacer títeres de
cachiporra y así enseñarles otros de los géneros que componen los textos
folclóricos, el teatro infantil.
Con respecto a la poesía, podríamos hacer lecturas en clase
amenizadas con música, para seguir la tradición popular; aprender y recitar
algunos versos, pero haciéndolo en grupo recreando un ambiente festivo.
En mi opinión trasmitir el folclore a los más pequeños es
muy importante, ya que se trasmite la sabiduría y las tradiciones desde hace
mucho tiempo y que cada generación se van mas enriquecidas por el pensamiento y
la sociedad del momento. Si cada profesor fuese capaz de trasmitir los
conocimientos a través del folclore, sería una forma sencilla y divertida de
aprender. Un ejemplo de llevar esto a cabo, seria utilizando la literatura folclórica
en verso añadiéndole un ritmo (música) y una especie de coletilla que los niños
pudiesen repetir a lo largo de todo el verso para ser así participes de la
historia.
Aquí os dejo algunos links que te servirán de ayuda cuando
lleves el folclore a clase:
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